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Portada de Here, There and Everywhere: My Life Recording the Music of The Beatles — Geoff Emerick
Portada vía Open Library · ISBN 9781592402694
La sala de lectura · Libro 046

Here, There and Everywhere: My Life Recording the Music of The Beatles

Geoff Emerick

Abbey Road recordado desde detrás de la consola, con una enorme salvedad: la memoria no es un registro de cinta

Primera publicación2006
EditorialGotham Books
Edición seleccionadaISBN 9781592402694
Gotham BooksThe BeatlesGeoff EmerickGeorge Martin

Abbey Road recordado desde detrás de la consola, con una enorme salvedad: la memoria no es un registro de cinta

Here, There and Everywhere, de Geoff Emerick, ofrece algo que ni siquiera la biografía más detallada de los Beatles puede reproducir: la visión desde la sala de control durante algunas de las sesiones de grabación más aventureras del grupo. Emerick trabajó en EMI Recording Studios y, siendo todavía extraordinariamente joven, se convirtió en principal balance engineer para trabajos asociados con Revolver, Sgt. Pepper's Lonely Hearts Club Band, partes del White Album y Abbey Road. Escritas junto a Howard Massey y publicadas por primera vez en 2006, estas memorias están llenas de resolución técnica de problemas, personalidades de estudio y opiniones contundentes sobre la gente situada al otro lado del cristal. Su proximidad a los hechos es extraordinaria, pero precisamente esa intimidad debe manejarse correctamente. Historiadores de los Beatles y participantes han cuestionado algunos recuerdos de Emerick. Por eso el libro resulta más valioso cuando se lee como una memoria vívida de primera mano y no como sustituto de una cronología documental de las sesiones.

Un adolescente aprendiendo el sistema de EMI desde dentro

Emerick entró en EMI siendo muy joven y aprendió a grabar dentro de una organización gobernada por jerarquías, procedimientos y normas técnicas. El personal junior asistía a ingenieros con más experiencia, el equipo se utilizaba de acuerdo con prácticas establecidas y la experimentación se producía dentro de un sistema diseñado, en parte, para evitar errores costosos. Ese contexto importa porque la mitología posterior del estudio puede hacer que la innovación parezca un acto de rebelión espontánea de un único ingeniero brillante. Antes de poder estirar las convenciones de la institución, Emerick tuvo que comprenderlas. Su desarrollo profesional discurrió además en paralelo a la rápida transformación de los Beatles. Mientras el grupo avanzaba desde una grabación pop relativamente directa hacia construcciones de estudio cada vez más elaboradas, Emerick pasaba de tareas junior a mayores responsabilidades técnicas. Las memorias cuentan así dos historias superpuestas: la de una banda descubriendo en qué podía convertirse la grabación y la de un ingeniero aprendiendo hasta dónde podía forzarse la maquinaria disponible.

*Revolver* y el momento en que resolver problemas técnicos pasa a formar parte de la composición

Emerick se convirtió en balance engineer durante las sesiones asociadas con Revolver, y "Tomorrow Never Knows" fue la primera canción de los Beatles en la que trabajó en ese puesto. La pista sigue siendo una demostración perfecta de por qué las memorias de un ingeniero merecen un lugar junto a biografías y sessionografías. Lennon quería un sonido vocal radicalmente transformado, los loops de cinta pasaron a ser integrales en la construcción y la batería se grabó con una fuerza y proximidad poco habituales. La compresión y el procesamiento de señal dejaron de ser herramientas invisibles destinadas simplemente a conservar una interpretación y se convirtieron en parte del lenguaje musical del disco. El valor de Emerick está en describir las preguntas prácticas que había detrás de esos sonidos. Los artistas podían pedir efectos que no existían como presets cómodos, dejando a ingenieros y personal del estudio la tarea de encontrar soluciones físicas con el equipo disponible. La innovación se vuelve menos mística y más impresionante cuando el lector puede ver la cadena de problemas que hubo que resolver.

Con *Sgt. Pepper*, experimentar ya no es la excepción

Durante Sgt. Pepper's Lonely Hearts Club Band, la expectativa de que el estudio pudiera producir resultados inusuales ya formaba parte del método normal de trabajo de los Beatles. Artificial double tracking, varispeed, manipulación de cinta, posiciones de micrófono poco convencionales, grabación orquestal y extensas sobregrabaciones contribuyeron a sesiones en las que ni el artista ni el productor necesariamente comenzaban con una receta técnica completa. Emerick destaca de forma natural su propia contribución al proceso, algo útil porque los ingenieros han quedado a menudo reducidos a nombres en letra pequeña mientras la mitología se concentra en los Beatles y George Martin. Sin embargo, las memorias también necesitan contrapeso porque la innovación en EMI fue colaborativa. Norman Smith, Ken Townsend, Richard Lush, Phil McDonald, George Martin y otros miembros del personal contribuyeron a lo largo de los años de los Beatles. Los recuerdos de Emerick iluminan una posición extraordinariamente importante dentro de ese sistema, no la invención individual del sonido grabado de los Beatles.

Las personalidades se ven de otra manera a través de la ventana de la sala de control

Los retratos que Emerick hace de los Beatles están entre las partes más legibles y polémicas del libro. Escribe con calidez sobre Paul McCartney, suele ser mucho más duro con George Harrison y en ocasiones recuerda a John Lennon como impaciente o difícil. El periodo del White Album se vuelve especialmente tenso en su relato. Estos juicios son útiles porque el trabajo de estudio es social además de técnico: las personalidades afectan al ritmo de trabajo, la comunicación y la disposición de las personas a seguir experimentando después de horas de intentos fallidos. Y también son exactamente el terreno donde las memorias deben seguir siendo memorias. Otros participantes recuerdan de forma diferente determinadas relaciones y episodios, mientras que la cronología documentada de las sesiones ha complicado algunas afirmaciones de Emerick. La respuesta correcta no es descartar el libro, sino identificar la naturaleza de la evidencia. Emerick puede contarnos cómo se sentía la sala para él; no puede convertir una impresión personal de décadas atrás en una evaluación objetiva del carácter simplemente porque estuvo presente.

Por qué los ingenieros merecen sus propias memorias

Músicos y productores suelen recordar las sesiones a través de canciones, arreglos e intenciones creativas. Los ingenieros recuerdan problemas distintos: niveles, micrófonos, cinta, distorsión, compresión, restricciones del equipo y las consecuencias prácticas de intentar algo que el departamento técnico consideraba desaconsejable. Esa perspectiva cambia la forma en que un oyente comprende la música grabada. Una canción de los Beatles no es solo una composición escrita por Lennon, McCartney o Harrison y guiada por George Martin. También es una cadena física de decisiones que transforma interpretaciones en una sala en información sobre cinta. Las memorias de Emerick son más fuertes cuando esa realidad material se vuelve visible. La microfonía cercana, la manipulación de cinta y el procesamiento de señal no son innovaciones abstractas añadidas a una lista histórica; son respuestas a demandas artísticas concretas. Para RetroForge, esto crea vínculos especialmente fuertes hacia páginas sobre Abbey Road, micrófonos, compresión, cinta, ADT, varispeed y grabación multipista.

Abandonar las sesiones del White Album

Emerick abandonó célebremente el trabajo durante el periodo del White Album porque encontraba el ambiente cada vez más desagradable. Esa decisión otorga a las memorias un centro dramático porque los Beatles seguían creando música extraordinaria al mismo tiempo que las relaciones y las condiciones de trabajo se volvían más fragmentadas. Un ingeniero que había ayudado a construir algunos de sus discos más celebrados ya no quería seguir en la sala. El episodio no demuestra cada afirmación posterior sobre las sesiones ni permite que la frustración de una sola persona defina todo el álbum. Sí demuestra algo históricamente importante: una producción creativa excepcional y un entorno de trabajo saludable no son lo mismo. El estudio podía producir discos brillantes y, al mismo tiempo, resultar personalmente agotador para la gente que estaba dentro. Emerick regresó posteriormente para trabajos asociados con Abbey Road, llevando su historia hasta la última gran fase de estudio del grupo y permitiendo que las memorias contrasten dos atmósferas tardías muy diferentes.

*Abbey Road* y la rapidez con que la innovación se vuelve normal

Las sesiones de Abbey Road tuvieron lugar en otro umbral tecnológico. La grabación en ocho pistas amplió las posibilidades disponibles, el equipo de estado sólido cambió aspectos del sonido del estudio y el famoso medley del álbum exigió una edición y secuenciación elaboradas. Lo que había parecido radical durante Revolver podía convertirse en práctica estándar pocos años después. El relato de Emerick demuestra así una de las lecciones más útiles de la historia de la grabación: la innovación de estudio envejece rápidamente. Las técnicas pasan del experimento a la rutina, mientras que el nuevo equipo cambia lo que músicos e ingenieros consideran normal. La carrera discográfica de los Beatles resulta extraordinariamente valiosa para observar ese proceso porque se desarrolla en menos de una década. La presencia de Emerick en varios puntos clave convierte sus memorias en un excelente compañero humano de la cronología mucho más documental de Mark Lewisohn.

El problema de las discrepancias forma parte del valor editorial

Here, There and Everywhere contiene recuerdos que historiadores y participantes de la historia de los Beatles han discutido. Esa advertencia no debería ampliarse hasta devorar la recomendación, porque muchas memorias contienen errores y la proximidad de Emerick a sesiones importantes sigue siendo excepcional. El mejor método es la triangulación. The Complete Beatles Recording Sessions, de Mark Lewisohn, puede proporcionar fechas y actividad documentada; Emerick puede transmitir la sensación de trabajar dentro de determinadas sesiones; All You Need Is Ears, de George Martin, aporta la perspectiva del productor. Cuando las fuentes coinciden, aumenta la confianza. Cuando difieren, el desacuerdo debe permanecer visible. Este enfoque produce una historia musical mejor que la confianza ciega o el rechazo total. También vuelve especialmente útiles las memorias de Emerick dentro de la Reading Room, porque el libro enseña al lector por qué importa el tipo de fuente.

Lo que hace especialmente bien

Las memorias convierten la ingeniería en algo dramático sin fingir que el trabajo técnico es sencillo. Grabaciones famosas se reconstruyen como secuencias de decisiones que implican personal, equipo y presión creativa, dando a los trabajadores del estudio una visibilidad que suele faltar en historias centradas en los artistas. Las descripciones de Emerick siguen siendo accesibles para lectores sin formación en ingeniería, de modo que el material técnico rara vez se convierte en un obstáculo para la historia humana. Su posición en la sala de control también cambia la escala de la conocida mitología de los Beatles: en vez de mirar portadas de álbumes o acontecimientos públicos, el lector ve personas probando micrófonos, discutiendo, esperando, repitiendo interpretaciones y resolviendo problemas prácticos. Incluso cuando un recuerdo necesita comprobarse, la perspectiva en sí sigue siendo valiosa. Pocos libros hacen que el trabajo detrás de algunos de los sonidos más familiares de la música popular se sienta tan inmediato.

Limitaciones

Los errores de memoria y las afirmaciones discutidas son la principal limitación, especialmente cuando Emerick atribuye motivos, reconstruye acontecimientos exactos o juzga a miembros individuales de los Beatles. El tono de las memorias puede parecer partidista porque sus relaciones con los músicos no eran idénticas, y los lectores no deberían convertir afecto o irritación en una medición histórica neutral. Tampoco es un manual técnico exacto. Quien necesite fechas definitivas, números de toma o actividad documentada de las sesiones debe utilizar junto a él a Lewisohn y otras fuentes archivísticas. Por último, la historia de Emerick se concentra de forma natural en los periodos en que él trabajó personalmente con el grupo, de modo que la historia de estudio de los Beatles aparece representada de manera desigual. Esos límites definen el uso correcto de las memorias en vez de disminuir su importancia.

¿Quién debería leerlo?

Cualquiera fascinado por el sonido de Revolver, Sgt. Pepper o Abbey Road encontrará gratificante la perspectiva desde la sala de control. Productores e ingenieros tendrán el interés técnico más evidente, pero oyentes corrientes de los Beatles pueden descubrir que grabaciones conocidas cambian cuando el proceso físico que hay detrás se vuelve visible. El compañero ideal es The Complete Beatles Recording Sessions, porque la tensión entre memoria y documentación hace más útiles ambos libros. Añada las memorias de George Martin y el mismo estudio empezará a aparecer desde tres posiciones profesionales, ninguna de las cuales necesita borrar a las demás.

Nota de edición

Penguin Random House cataloga el ebook de 2006 con 400 páginas y un paperback de 2007 también con 400 páginas. Existen múltiples ediciones internacionales, por lo que los metadatos públicos deben vincularse al producto exacto mostrado en vez de asumir que todos los formatos comparten detalles de publicación idénticos.

Encontrar un ejemplar

El paperback estándar de 2007 sigue siendo una copia de lectura fácil de encontrar.

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