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Portada de Re-Make/Re-Model: Art, Pop, Fashion and the Making of Roxy Music, 1953–1972 — Michael Bracewell
Portada vía Open Library · ISBN 9780306814006
La sala de lectura · Libro 062

Re-Make/Re-Model: Art, Pop, Fashion and the Making of Roxy Music, 1953–1972

Michael Bracewell

Una historia de Roxy Music que alcanza su destino casi exactamente cuando empieza la banda

Primera publicación2007
EditorialDa Capo Press
Edición seleccionadaISBN 9780306814006
Re-Make/Re-Model: Becoming Roxy MusicRoxy MusicBryan FerryBrian Eno

Una historia de Roxy Music que alcanza su destino casi exactamente cuando empieza la banda

Re-Make/Re-Model, de Michael Bracewell, toma una decisión deliberadamente extraña para un libro sobre una banda: dedica la mayor parte de su energía a explicar las condiciones culturales necesarias para que Roxy Music pudiera imaginarse y después, en gran medida, se detiene una vez que la banda se ha materializado. Por eso el subtítulo británico, Art, Pop, Fashion and the Making of Roxy Music, 1953–1972, es excepcionalmente preciso. No se trata de una biografía de carrera que conduzca por For Your Pleasure, Stranded, Siren y Avalon. Es la prehistoria de un estado mental.

La formación de Bryan Ferry en una escuela de arte de Newcastle, Richard Hamilton, el Pop Art británico, la cultura de consumo de posguerra, la publicidad, la moda, la vanguardia de los años sesenta, los antecedentes experimentales de Brian Eno, Andy Mackay, Phil Manzanera y las redes que conectaban a esas personas pasan a formar parte de la explicación de Bracewell. Cuando Roxy Music graba su primer álbum, la pregunta principal ya está contestada. La banda hizo algo más que reunir músicos talentosos: condensó décadas de ideas sobre artificio, modernidad, nostalgia e imágenes populares dentro de una forma capaz de operar como música pop.

El origen de Bryan Ferry hace más interesante la posterior imaginería de lujo, no menos auténtica

La imagen pública posterior de Ferry se volvió tan pulida que resulta fácil imaginar la elegancia, la sastrería y el romanticismo decadente como su entorno natural. Bracewell restaura deliberadamente la distancia entre esa persona y sus orígenes. Ferry creció en el County Durham obrero y posteriormente estudió en Newcastle University, donde Richard Hamilton se convirtió en una de las figuras intelectuales importantes de su formación.

Ese encuentro importa porque el Pop Art británico ya había empezado a disolver la jerarquía que separaba las bellas artes de la publicidad, los productos de consumo, las imágenes de celebridad y el entretenimiento de masas. El trabajo posterior de Ferry con Roxy Music funcionaría dentro de un campo parecido. Glamour hollywoodiense, ciencia ficción, discos antiguos, fotografía de moda y sonido electrónico podían ocupar la misma portada sin obligar a la banda a decidir qué materiales eran culturalmente respetables. La aparente artificialidad no era una retirada de la seriedad artística. Formaba parte del argumento sobre qué podía contener ahora el arte moderno serio.

Richard Hamilton importa porque la educación artística cambia la manera en que un músico aprende a mirar

Una biografía convencional de rock podría mencionar que Ferry estudió con Hamilton y pasar rápidamente a ensayos y contratos discográficos. Bracewell trata en cambio la educación artística como infraestructura causal. El libro pide al lector que se tome en serio la idea de que la forma en que una persona aprende a ver imágenes, collage y cultura de consumo puede moldear posteriormente la forma en que una banda entiende el sonido, el estilismo y la presentación de un álbum.

Hamilton no diseñó secretamente Roxy Music, y Bracewell no necesita esa afirmación. Lo importante es el entorno. Ferry se desarrolló dentro de una cultura intelectual en la que las imágenes de masas podían apropiarse, reorganizarse y analizarse sin vergüenza. Más tarde, las portadas, la moda y la puesta en escena de Roxy harían visible la misma libertad dentro de la música popular. Para RetroForge, esta es una de las mayores fortalezas del libro porque crea rutas históricas directas desde las escuelas de arte y el Pop Art hasta las portadas de discos, la moda y la aparición del Art rock.

Brian Eno llega a Roxy desde una genealogía experimental distinta

La trayectoria de Eno contrasta de manera radical con la de Ferry, lo que ayuda a explicar por qué su breve periodo juntos produjo una mezcla creativa tan inestable. Sus antecedentes estaban ligados al arte experimental, los sistemas, la cinta y el sonido electrónico, no al desarrollo de un virtuosismo instrumental convencional. Cuando entró en Roxy Music, aportó tratamientos, texturas de sintetizador y una disposición a desestabilizar los arreglos desde dentro.

Bracewell está fascinado por lo improbable de esa convergencia. Ferry aporta canciones, una imaginación visual altamente controlada y una relación elaborada con el pasado; Eno aporta un método sonoro experimental y una presencia pública futurista. Su encuentro no fue el resultado obvio de un mismo barrio o una misma escuela musical. Requirió anuncios, conocidos, redes de escuelas de arte y la particular apertura de la cultura británica de finales de los sesenta y comienzos de los setenta. La química resultante se vuelve mucho más interesante cuando se reconstruyen ambas rutas en vez de reducirlas a la posterior y famosa historia de Ferry contra Eno.

Andy Mackay, Phil Manzanera y Paul Thompson impiden que la historia de origen se convierta en un duelo de dos hombres

La historia de Roxy suele organizarse alrededor de Ferry y Eno porque su contraste era visual e intelectualmente muy dramático. La constelación más amplia de Bracewell ayuda a resistir esa reducción. Andy Mackay aportó oboe y saxofón junto a su propia relación con la experimentación electrónica; la guitarra de Phil Manzanera se volvió central para la identidad musical de la banda; Paul Thompson aportó la fuerza rítmica física necesaria para impedir que los primeros discos se disolvieran en mera exhibición conceptual.

La posición cambiante del bajo añade otro recordatorio de que la originalidad de la banda surgía de la diferencia y no de una formación común. Los miembros no resolvían los problemas musicales de la misma manera, y los arreglos dependen a menudo de que esos instintos incompatibles sigan siendo audibles. El método de Bracewell resulta valioso porque los músicos de apoyo y las figuras culturales no aparecen simplemente como nombres orbitando alrededor de Ferry. Sus historias separadas explican por qué el debut podía sonar tan poco parecido a un grupo de rock convencional y seguir funcionando de manera reconocible como uno.

La Gran Bretaña de posguerra forma parte de la explicación musical

El libro comienza en 1953 porque Bracewell quiere tratar la llegada de Roxy en 1972 como punto final de una transformación cultural británica mucho más larga. Arte, estilo juvenil, consumo, aspiraciones de posguerra y vanguardia van alterando gradualmente el campo cultural antes de que el glam tenga siquiera un nombre. Esa escala puede parecer extravagante si la única pregunta del lector es cómo se formó Roxy Music, pero el exceso es metodológico y no accidental.

En 1972, varias oposiciones antiguas se han vuelto inestables: bellas artes frente a imágenes comerciales, nostalgia frente a futurismo, música seria frente a pop y autenticidad rock masculina frente a estilo teatral. Roxy Music aparece exactamente cuando esas distinciones pueden manipularse en vez de obedecerse. El argumento de Bracewell es, por tanto, menos "estas influencias causaron esta banda" que "esta banda podía tener sentido cultural porque todos estos cambios ya habían ocurrido". El debut se convierte en evidencia del mundo que lo produjo.

El primer álbum funciona casi como la demostración al final de una larga ecuación cultural

El debut homónimo de Roxy Music de 1972 es el lugar donde toda la prehistoria acumulada por Bracewell se vuelve audible y visible. "Re-Make/Re-Model" abre con ruido de fiesta antes de que piano, guitarra, saxofón y tratamientos de Eno colisionen; "Ladytron" parece haber comprimido nostalgia y futurismo dentro de un único objeto solo con su título. La portada invoca imágenes de moda en vez de las convenciones visuales serias asociadas a menudo con el rock de prestigio, mientras las canciones se mueven entre glamour del viejo Hollywood e inestabilidad electrónica.

Bracewell trata, por tanto, el álbum menos como el comienzo de otra secuencia cronológica que como la primera manifestación pública de un sistema cuya reconstrucción ha ocupado cientos de páginas. Por eso el libro puede detenerse eficazmente cerca del punto donde una biografía convencional de Roxy apenas estaría empezando. Si la pregunta es cómo algo como Roxy Music pudo llegar a ser imaginable, el debut aporta la respuesta.

Los títulos británico y estadounidense describen una misma obra subyacente, no dos libros separados

La gestión de ediciones requiere especial cuidado porque el título varía de forma sustancial según el territorio. La edición británica de Faber de 2007 utiliza Re-Make/Re-Model: Art, Pop, Fashion and the Making of Roxy Music, 1953–1972. La edición estadounidense de Da Capo se vende habitualmente como Re-Make/Re-Model: Becoming Roxy Music, fue reseñada en 2007 y apareció alrededor de 2008. Faber volvió a publicar más tarde la obra dentro de su línea Greatest Hits de libros musicales.

Son ediciones de un mismo proyecto subyacente, no dos entidades bibliográficas separadas. El subtítulo, la paginación, la portada y los detalles de publicación pueden variar, pero RetroForge no debería crear artículos duplicados simplemente porque los metadatos de un vendedor utilicen la formulación estadounidense más corta. La integridad de edición significa aquí conservar las diferencias sin perder la identidad coherente de la obra.

La prosa de Bracewell forma parte tanto de la recomendación como de la advertencia

Una reseña de The Guardian firmada por Michel Faber criticó la densidad y la cualidad académica de la prosa de Bracewell al mismo tiempo que reconocía la ambición y la investigación del libro. Esa crítica merece espacio porque el estilo determinará si el lector encuentra el libro estimulante o agotador. Quien espere anécdotas de giras, historias de hotel y una rápida sucesión de lanzamientos puede sentir que Roxy Music ha quedado escondido dentro de un seminario extraordinariamente elaborado sobre la cultura británica de posguerra.

Para el lector adecuado, sin embargo, eso es precisamente el atractivo. Pocos libros sobre bandas se toman tan en serio la educación, la moda, la cultura visual y la infraestructura cultural. La densidad pertenece al método: Bracewell quiere explicar no solo quién conoció a quién, sino el entorno intelectual y estético a través del cual esos encuentros llegaron a tener significado. RetroForge debe recomendar el libro con entusiasmo sin fingir que es una introducción ligera.

Lo que hace especialmente bien

Los orígenes son el gran logro. Bracewell impide que el estilo de Roxy se trate como un envoltorio colocado alrededor de música ordinaria y demuestra por qué la imagen del álbum, la moda y la puesta en escena pertenecen a la lógica artística del grupo. Los participantes secundarios y las figuras culturales reciben atención suficiente para impedir que la historia se convierta en otra narración de un único genio, mientras la Gran Bretaña de las escuelas de arte aparece como una fuerza histórica seria y no como una rareza biográfica.

El libro abre además una pregunta mucho mayor que va más allá de Roxy Music: ¿por qué las escuelas de arte británicas produjeron tantos músicos y pensadores visuales importantes durante este periodo? Eso hace que Re-Make/Re-Model resulte útil muy lejos de una sola página de banda. Pertenece junto a historias del glam, art rock, Pop Art, música electrónica y la cultura británica de diseño de posguerra que hizo mutuamente inteligibles esas formas.

Limitaciones

El libro está mucho más interesado en el proceso de llegar a ser que en la carrera posterior. Quienes quieran Avalon, una amplia historia de giras o las trayectorias posteriores de Ferry y Eno deberían utilizar The Thrill of It All, de David Buckley, y On Some Faraway Beach, de David Sheppard. Las conexiones culturales de Bracewell también pueden sentirse sobredeterminadas en algunos momentos. La influencia ilumina, pero un artista nunca es simplemente la suma de todas las ideas encontradas anteriormente, y una red densa de precedentes plausibles no debe confundirse con prueba de causalidad directa.

La propia prosa sigue siendo la mayor barrera práctica para lectores casuales. Eso no debería suavizarse hasta convertirse en elogio genérico. Re-Make/Re-Model es exigente porque se toma en serio la formación cultural, y el lector tiene que querer esa excavación concreta.

¿Quién debería leerlo?

Los obsesivos de Roxy Music, los lectores de art rock y cualquiera fascinado por la cultura británica de las escuelas de arte encontrarán aquí algo excepcionalmente gratificante. Es especialmente útil después de Shock and Awe, de Simon Reynolds, que proporciona el paisaje glam amplio, porque Bracewell hace después zoom sobre la formación intelectual de una de las bandas más originales del movimiento. Quien busque principalmente una biografía cronológica de Roxy debería empezar en otro lugar y volver cuando la pregunta cambie de "¿qué ocurrió?" a "¿cómo pudo llegar a existir esta banda?".

Encontrar un ejemplar

Las reediciones de Faber y la edición estadounidense de Da Capo pueden aparecer con subtítulos distintos. Deben tratarse como ediciones de la misma obra.